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7.11.15

VOCABULARIO (I): RECLAMOS, SIGANTURAS Y REGISTROS



Durante todos los años que llevo estudiando el mundo del libro me encuentro muy a menudo con una difusa terminología, tanto por la multiplicidad de vocablos para un mismo concepto, como por la ausencia total de una acepción en castellano para definir algo concreto. Sin otro ánimo que el de recopilar y divulgar, a partir de bibliografía especializada, algunos de estos términos que pueden generar ciertas dudas comienzo con esta serie de publicaciones que recogeré bajo la etiqueta “Vocabulario”.

Empiezo con tres términos que, si bien en absoluto son de los más problemáticos, creo que si merecen ser presentados aquí, estos son los siguientes:

Reclamo – Signatura – Registro

Las definiciones están focalizadas al aspecto formal del libro impreso, aunque pueden aparecer breves referencias a los manuscritos. Para una mejor comprensión he buscado imágenes que ilustren, al menos en parte, las definiciones a continuación presentadas. 

También he querido incluir la traducción de los mismos en inglés (En), francés (Fr) e italiano (It) y están referenciadas en la web Vocabulaire Codicologique, de gran interés y utilidad para estos casos. Me gustaría mucho añadir los términos en alemán, así que os animo a contribuir.

Aunque hablaremos más adelante sobre el tema quiero aprovechar y resaltar ahora el magnífico trabajo de recopilación y estandarización de terminología para la descripción de encuadernaciones que ha llevado a cabo la Universidad de Londres en su proyecto Ligatus. Sin duda, un ejemplo a seguir, y que ojalá algún día podamos ver cristalizado en algún proyecto paralelo para nuestro idioma.

Vuestras dudas, sugerencias y por supuesto correcciones serán bienvenidas… ¡Titivillus se pasea a menudo por aquí!

LOS RECLAMOS


Es: reclamo, En: catchword, Fr: réclame, It: richiamo

Consisten en una palabra o sílaba que se colocaba en el margen inferior de una página y correspondería a la primera palabra de la página siguiente (Eroles, 1981).
En paleografía su denominación se refiere a letras, números romanos o la combinación de ambos con los que se señala cada uno de los cuadernillos de un libro para asegurar su correcto orden (Geldner, 1998).

Familiarium Colloquiorum de Erasmo de Rottedam. Libro impreso en 1521 por Ioannem Knoblouchiu en Augsburgo. Colección Privada. Aquí se puede apreciar perfectamente como en el margen inferior se imprime la primera palabra del texto de la siguiente página. En la página de la derecha también aparece una signatura.


Su uso facilitaría al encuadernador la tarea al juntar los folios de un libro y también se ha referido que podía ayudar en la lectura aunque este punto es bastante dudoso (Geldner, 1998).
Aparecen en documentos manuscritos del s.XI,  siendo muy aislado su uso en la época carolingia.
En el libro impreso se tiene su ejemplo de uso más antiguo, conocido hasta hoy, en el “Annales” de Tácito, impreso en Venecia hacia 1470 por Wendelin Von Speyer.
Fueron más populares entre los impresores italianos en la época incunable. (Eroles, 1981)
Mediante el uso de las signaturas y la foliación los reclamos fueron perdiendo por completo su valor práctico.

VOCABULARIO ASOCIADO:
Reclamos de página
Reclamos impresos
Reclamos de hoja

RECORDAR:
*Primeros reclamos impresos desde 1470.

OTROS SIGNIFICADOS:

Sg. Eroles, 1981, p.280: “Son llamados también reclamos los signos de las correcciones tipográficas marcados en las pruebas. Los reclamos se emplearon hasta finales del s.XVIII”.    
  

LAS SIGNATURAS


Es: signatura, En: quire-signature, Fr: signature, It: segnatura

Son unas marcas formadas por letras o números que se ponen en el margen inferior de la primera página de cada cuadernillo impreso y que sirven para guía del encuadernador (Eroles, 1981). Con este fin también se utilizaron los reclamos o la foliación y es frecuente encontrar los tres elementos juntos (Geldner, 1998).

En este precioso libro impreso 1518 por Ioannis Tacuini en Venecia que contiene varias obras, como esta que inicia el libro el Beathus Rhenanus de Séneca, vemos al pie del texto de la página de la derecha la signtaura resaltada en un círuclo verde (a2) así como un reclamo en un círculo azul. Otro detalle de este ejempar es la censura parcial en la página de la izquierda donde han tachado el título Moriae enconium de una obra de Erasmo, proximamante en otra entrada hablaremos más en profundidad sobre las censuras. El libro conserva una secilla encuadernación de papel que nos trae la oportunidad para otro artículo de hablar detenidamente sobre su estructura y el valor histórico que aporta la conservación de este tipo de encuadernaciones para la historia del libro. Colección Privada.

Se sabe que en las impresiones más antiguas de Maguncia y Bamberg se utilizaron signaturas manuscritas, pero la mayoría fueron eliminadas al igualar los cortes del libro. 

Pronto se pasó a su aplicación impresa, por razones prácticas. Parece que el primer maestro tipógrafo que imprimió signaturas fue Albert Pfister en Bamberg, al que le siguió Johann Koelhoff der Ältere, de Lübek impresor en Colonia (1472) que pudo haber trabajado anteriormente en Venecia con Wendelin Von Speyer. Pronto les siguieron otros impresores, sobre todo en países de habla alemana, desde 1472 en Espira, desde 1474 en otras ciudades alemanas y el norte de Italia y desde 1476 en París.

Pero en el norte de Italia, sobre todo en Milán, en la primera época no era frecuente la técnica de imprimir las signaturas en la prensa junto con la composición, sino que se estampaban a mano posteriormente. También el libro “Speculum historiale” de Vincentius Bellovacensis (Vicente de Beauvais), impreso en Estrasburgo en 1473 por Johannes Mentelin tiene las signaturas estampadas con esta técnica. (Geldner, 1998)

Las primeras se hacían solo con letras, de la siguiente forma:
            A, B, C, D, E, …
            A, Ai, Aii, Aiii, a, ai, aii, aiii, b, bi, bii, biii, …
            ai, aii, aiii, Bi, Bii, Biii, Ci, Cii, Ciii, … 

Signtaruas de la obra de Ioannis Basadona De veriori mortalium, impreso en 1518 por Ioannis Tacuini en Venecia. Colección privada.


RECORDAR:

*Primeras signaturas impresas desde 1472, formadas solo por letras.

*Anteriormente se emplearon de forma manuscrita, quedan escasas evidencias.

*En la primera época pueden aparecer estampadas de forma manual.



OTROS SIGNIFICADOS:

Sg. Eroles, 1981, p.294: “Señal formada por letras o números con que se marcan los libros o documentos para ser clasificados y por medio de las cuales se sabe su situación en una biblioteca o archivo”.

LOS REGISTROS


Es: registro, En: collational note, Fr: collation, It: collazione
 
Al final de una obra se podía incluir una referencia a las signaturas utilizadas en todo el libro, los reclamos o el número de folios de cada cuadernillo. Este sistema era un medio auxiliar que podía servir tanto para la comprobación de la integridad de un ejemplar, útil para el encuadernador y el vendedor, como para un rápido cálculo de la extensión de la obra, práctico para el comercio o trueque de libros. Este último empleo se convertiría en el objetivo más importante del registro (Geldner, 1998)  quedando progresivamente desplazado por el uso de la foliación y paginación. También se pueden considerar como un antecedente de los índices.

Libro impreso en 1489 por Eucharius Silber en Roma. Determinationes magistrales contra conclusiones Joannis Pici Mirandulae de Pedro Gracia.Colección privada.

Existen diferentes sistemas de registro así como gran variedad de denominaciones según el impresor:


            Tabulae rubricarum
            Registrum operis
            Registrum chartarum
            Registrum foliorum
            Registrum quaternorum
            Registrum quinternorum
Tabula chartarum secundum    ordinem ponendarum
            Ordo chartarum
            Numerus et ordo quaternorum
            Signa quinternorum
            Speculum presentis voluminis
            Examen voluminis
            Tabula foliorum
           


Los registros son característicos de los incunables y de algunos libros del s.XVI, disminuyendo su frecuencia según avanza el siglo. En la segunda mitad de este siglo y hasta el final tan solo quedan ejemplos testimoniales (Reyes, 1998, citado por Pedraza et al, 2003).

Parece que la inclusión de la primera palabra de cada cuadernillo al final de la obra o registro de reclamos comienza a verse ya en 1467 y se populariza en 1474. 

Es notable la simplificación que adquiere el Registrum cuando pasa de referir la primera palabra del cuaderno (o reclamo) a indicar la signatura de los cuadernillos. Se consigue la misma información economizando tiempo y espacio en el proceso de impresión.

En 1483 el impresor Hermann Liechtestein afincado en Italia parece ser el primero en utilizar un registro que incluye únicamente las signaturas junto con la información del tipo de cuadernillo en cada caso, si se trataban de quiniones, cuaterniones o terniones (quinternus, quaternus, ternus). Este método era más sencillo y cumplía plenamente el objetivo de ofrecer una rápida visión sobre el conjunto para comprobar tanto la integridad de la obra como su extensión. A pesar de su eficacia, este sistema no llegó a ser predominante en las dos últimas décadas del s.XV en Italia. En 1487 Johannes Rubeus en su edición italiana de la Biblia simplifica aún más este mismo sistema, indicando el número de cuadernillos de cada tipo que hay en vez de enumerarlos uno a uno: In questa opera sono quinterni quarantecinque e carta una (Geldner, 1998).

De dignoscendis hominibus de Petrus Mantis. Impreso en 1492 por Antonius Zarotus en Milán. Este sistema de registro combinado de signaturas y cuadernillos sería un buen ejemplo de tipo más eficaz y simplificado de los que se habían desarrollado. Colección privada.


En Italia no se impuso ninguna uniformidad en la redacción del registro. Los impresores en Francia y España se ajustaron al modelo Italiano.

VOCABULARIO ASOCIADO:

Registro de reclamos o de primera palabra de cuadernillo

Registros de signaturas

Registros de tipo de cuadernillos

Registros combinados


RECORDAR:

*Hay diferentes sistemas de registro y gran variedad en su denominación.

*Los primeros aparecen desde 1467 y son más extensos.

*No hay uniformidad en su uso, múltiples variantes.


OTROS SIGNIFICADOS:

Seg. Eroles, 1981, p.281: “Libro a manera de índice en el que se apuntan noticias y otros datos diversos. # Cinta u otra señal que se pone entre las hojas de un libro para facilitar su consulta o lectura. # Exacta correspondencia de las líneas de un pliego impreso con las del dorso”


BIBLIOGRAFÍA

EROLES, Emili. Diccionario Histórico del Libro. Editorial Millá, Barcelona, 1981.

GELDNER, Ferdinand. Manual de incunables. Editorial Arco Libros, Madrid, 1998.

OSTOS, Pilar; PARDO, Maria Luisa y RODRÍGUEZ, Elena E. Vocabulario de codicología. Editorial Arco Libros, Madrid, 1997.

PEDRAZA, José Manuel; CLEMENTE, Yolanda y DE LOS REYES, Fermín. El libro antiguo. Editorial Síntesis, Madrid, 2003.

WEBS DE INTERÉS

Vocabularire codicologique: www.vocabulaire.irht.cnrs.fr

Ligatus Bookbinding Glossary: www.ligatus.org.uk

27.9.15

SOBRE LIBROS Y ARTEFACTOS FOTOGRÁFICOS ANTIGUOS




Hola amig@s, 

Cada año es para mi motivo de satisfacción el acercarme a las Ferias de Antigüedades. Disfruto perdiéndome entre los pasillos que componen los diferentes puestos y donde  se pueden encontrar  una gran variedad de objetos curiosos, nostálgicos, desconocidos, bellos, extraños, incluso algunos algo aterradores...

Encontré en una de estas ferias una pieza que en seguida captó mi atención. Pude identificar de inmediato que se trataba de algún artefacto empleado en la fotografía antigua, aunque desconocía cuál era exactamente su función. 


Al llegar a mi despacho, busqué en mi biblioteca alguna pista sobre este objeto, investigué entre mis libros sobre historia de la fotografía, también en internet, tratando de obtener más información, pero no conseguí más datos. Por suerte, tengo una buena agenda a la que acudir en estos casos y mi colega Clara María Prieto de la Fuente, especialista en fotografía, en seguida me puso sobre la pista que necesitaba, no solo me confirmó que efectivamente era un utensilio empleado antiguamente en fotografía sino que también me explicó de qué se trataba: era un chasis. Además de esta valiosa revelación, recibí unas preciosas imágenes de un antiguo laboratorio fotográfico en el que sobre una silla se pueden ver amontonados varios de estos artefactos.

Taller del fotógrafo Eugéne Atget.
Detalle de los chasis sobre el taburete.

Se trata del atelier de Eugéne Atget (1857-1927), un maravilloso fotógrafo francés y también estoy agradecida a Clara por habérmelo descubierto.

Una vez satisfecha mi curiosidad, continué con otras labores dejando a un lado mi preciada adquisición. Hasta que, recientemente, me topé de nuevo con el curioso objeto, aunque esta vez en un libro. Como os podréis imaginar una de mis principales aficiones son los libros antiguos, y un domingo, rebuscando en un mercadillo, me encontré de frente con la traducción de la obra de Muffone “La Fotografia. Manual para aficionados”, dándose la casualidad que precisamente lo abrí por la página donde se reproduce en un grabado uno de estos chasis. 



 

El ejemplar que conseguí es la segunda edición de la obra, de 1914. Conserva la etiqueta de la librería Santiago García, detalle que me encanta!

De esta manera fortuita pude ampliar la información. El artefacto que yo había comprado es un chasis doble, aunque también los había sencillos eran los primeros los que más abundaban, dada su mayor utilidad. Se construían con diferentes materiales como madera, cartón, tela y lámina metálica. Los fotógrafos fueron realizándoles múltiples variaciones en su diseño, siempre persiguiendo evitar las filtraciones de luz, aunque con el uso siempre acababan siendo inevitables.


Los chasis se empleaban en las antiguas máquinas fotográficas de caja de fuelle, para exponer a la acción de la luz la capa sensible.


El chasis sustituiría al vidrio esmerilado y consiste en una cajita muy delgada donde se encierra la placa sensible, de modo que alzando una puertecilla corredera, quedaría impresionada por la luz, y al cerrar de nuevo esta puertecilla se puede sacar de la cámara y cambiar por otro.
Toda cámara tendría dos, tres, seis o más chasis dobles, que si no estaban hechos de manera muy precisa, eran causa de grandes desdichas para el fotógrafo aficionado. 



Gracias a Clara Mª Prieto por su colaboración y os animo  a participar con vuestros comentarios.

Hasta pronto!

BIBLIOGRAFÍA

MUFFONE, G.: La fotografía. Manual para aficionados. 2ª Edición, Barcelona: Gustavo Gil, 1914, 446p.

Web de Clara María Prieto de la Fuente:  http://claramprieto.blogspot.com.es/

Sobre Eugéne Atget y su obra:
https://es.wikipedia.org/wiki/Eug%C3%A8ne_Atget 
http://www.espritsnomades.com/artsplastiques/atget/atget.html
http://www.bourdelle.paris.fr/es/exposicion/dans-latelier-du-photographe




16.8.13

Fuentes de Estudio para la Arqueología del Libro. Encuadernaciones: oficio y estructuras.

Hola amig@s,

En esta entrada retomamos uno de mis campos de investigación favoritos: la arqueología del libro, centrándonos en el estudio de las encuadernaciones. Es evidente que los estudios artísticos sobre encuadernaciones ocupan abundante bibliografía, no siendo así en el caso del análisis de su estructura. Sobre este tema hay muy poca literatura y conviene acudir a todas las fuentes posibles para ahondar en su investigación.

Lo primero que tendremos en cuenta es la vinculación de su elaboración con el medio en el que se produce, puesto que todo lo que rodea al objeto se plasma en su materialidad. Por tanto no puede separarse de esta investigación la propia historia del oficio de encuadernador, que nos aportará numerosas claves indispensables para identificar evidencias.

Ya hemos hablado de la importancia de considerar la encuadernación como el resultado de una actividad económica. Recordaremos que la historia de la encuadernación es la historia: de un oficio artesano, de una actividad comercial y de la cultura del libro.

Para investigar las técnicas históricas de este oficio son verdaderamente útiles los antiguos manuales de encuadernación. Lamentablemente, estos no son muy abundantes y en su estudio hay que tener en cuenta varias consideraciones. 

Lo primero que debemos valorar es si se trata de un manual  escrito por un artesano local o si es una traducción de otro libro extranjero. Lo más interesante es encontrar manuales autóctonos, de este modo se pueden comparar las técnicas de distintas áreas geográficas y estudiar las similitudes y diferencias. Siempre teniendo presente que esta no es una ciencia exacta, pues es de sobra conocido que los maestros encuadernadores viajaban de un lugar a otro llevándose consigo sus técnicas particulares. Aún así, es posible detectar ciertas prácticas que pueden vincular una obra a un lugar y período concreto. No olvidemos que queda mucho trabajo por hacer en este campo de investigación.

Hay que tener presente que no solo los manuales monográficos son de interés, cualquier referencia en libros de cultura general, láminas, ilustraciones, pinturas y otros documentos gráficos son fuentes de estudio a tener en cuenta.

En Europa la primera ilustración de un taller de encuadernación aparece en el libro de Jost Amman, Stände und Handwerker, publicado en 1568 en Frankfurt. En este libro nos encontramos con una preciosa xilografía  titulada "Der Buchbinder".



En ella vemos un pequeño taller en el que están trabajando dos personas. Al fondo un hombre cose los cuadernillos en un gran bastidor (observar los nervios sujetos con ganchos). En primer plano otro  hombre realiza la tarea de sesgar los folios. A sus pies aparecen otras herramientas interesantes como el martillo para golpear las hojas, terminado en forma de disco. El oficio de "golpeador" (este término es una traducción personal del término inglés "beater of books") era el peor pagado de todos en el taller de encuadernación, consistía en reducir las marcas que la caja de imprenta dejaba en las hojas para darles un aspecto más uniforme.

El primer manual sobre el oficio conservado en Europa es también alemán. Escrito por el encuadernador Anshelmus Faust en 1619 para la abadía cisterciense de Saint Bernhard, cerca de Antwerp. Describe muchos procesos de gran interés, por ejemplo cómo teñir y dorar cueros y pergaminos, la preparación de pigmentos, técnicas de encuadernación, etc.  Se publicó una edición en alemán y francés en 1987. Lamentablemente no he encontrado imágenes para poder comentar aquí.

Recordemos que hay que ser prudentes con las primeras descripciones sobre el oficio, muchas veces se trataba de traducciones de manuales de otros países. En la obra de John Amos Orbis sensualium pictus, publicada en Londres en 1659, tenemos un ejemplo de una obra traducida al inglés que nos describe técnicas típicamente germanas. La edición original fue publicada en alemán y latín en 1658 en Núremberg.




A la izquierda vemos en acción al golpeador de libros, trabajando sobre una robusta mesa (muy adecuada para esta labor). A la derecha el taller con el telar de ganchos. Colgando del techo hay unos pliegos de papel. Estamos en el s.XVII, época en la que los alemanes aprestaban los papeles con gelatina y, como vemos, este paso lo llevaba a cabo el encuadernador (los ingleses lo hacían antes de llegar al taller de encuadernación). También era su responsabilidad ordenar correctamente las páginas, que después se golpeaban con el martillo y se cosían en el telar. En la zona de los nervios donde estaban clavados los ganchos quedaban unos pequeños agujeros, evidencias del uso de este sistema de sujección. En el suelo se aprecia un cuchillo redondo, su uso no llegó a extenderse por Inglaterra donde se usaba el cuchillo recto, el redondo era más difícil de manejar pero mucho más durable.

Otra interesante publicación del s.XVII es la de Christoff Weigel, de 1698, Abbildung Der Gemein-Nützlichen Haupt-Stände Von denen Regenten. Esta obra se describen numerosos oficios entre los cuales encontramos algunos de gran interés para nuestro estudio.



En esta lámina titulada "Der Buchbinder" aparece representado un bonito y luminoso taller de encuadernación que también es librería. Muchos talleres vendían los libros en rama, para que el cliente eligiera la encuadernación que más se adaptara a sus gustos (o a su bolsillo). El mismo libro podía variar sustancialmente su precio según el tipo de encuadernación que se le pusiera, por esto mismo es de gran interés el considerar los "factores económicos" de cada ejemplar. Más adelante trataremos este punto más a fondo para conocer qué elementos se pueden valorar en la escala económica y qué representa cada uno de ellos. Retomando la ilustración observamos de nuevo el típico telar germano con los ganchos metálicos, el cuchillo redondo y al fondo el golpeador de libros. 



En esta otra lámina "Der Buchhändler" observamos cómo los libros eran trasladados para su comercio. Se metían en grandes barriles en los que podían viajar largas distancias. Podían ir ya encuadernados, con encuadernaciones temporales o en rama (posiblemente protegidos por un envoltorio). Este punto del comercio del libro es muy interesante y nos da para otro artículo, pero aquí solo quiero recalcar el gran valor de los escasísimos ejemplares antiguos conservados con encuadernaciones temporales o en rama. Nunca jamás se deben encuadernar estos libros, son muy pocos los que han llegado a nuestros días en este estado. No solo se perdería de forma irreversible esta huella histórica, también su precio de mercado descendería drásticamente por muy rica que sea la nueva encuadernación que se les ponga.

Saltamos ahora a otro país para deleitarnos con las maravillosas acuarelas del pintor holandés Dirk de Bray en las que se ilustra el oficio de encuadernador. Publicadas en la obra Kort onderweijs van het boeckbinden en 1658. En 1977 salió al mercado un facsímil de esta preciosa obra.


En este dibujo vemos a tres trabajadores del taller desarrollando sus actividades. Una mujer(?) cose en el telar en un primer plano, se sabe que las mujeres participaban en los oficios de la elaboración de libros, muchas de ellas cosiendo, como parece representarse aquí. Al fondo hay otra persona cosiendo, pero no se distingue más que su sombrero, A la derecha un hombre encola el lomo de un libro, tiene a su lado una olla humeante con el preparado adhesivo, por lo que se deduce que es aplicado en caliente. 



En este dibujo observamos como un trabajador rebaja los cortes del libro con el cuchillo redondo, a sus pies caen los restos de papel que se reciclaban siempre, bien para devolver al molino papelero, bien para otros usos en el taller. En la pared más herramientas y a la derecha otro personaje trabaja los cortes de los libros, amontonados con los lomos opuestos. 

Con las encantadoras acuarelas de De Bray ponemos el broche final a esta entrada. Mis mejores deseos y anímense a participar con sus comentarios :)

Hasta la próxima!


BIBLIOGRAFÍA

Toda la información de esta entrada procede de los apuntes recopilados en los cursos especializados de "Historia de la Encuadernación Europea", impartidos por el Doctor Nicholas Pickwoad en España (2009) y París (2012), a los que tuve la suerte de asistir.