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5.3.16

VER PARA LEER… SOBRE EL ORIGEN DE LOS ANTEOJOS



Me gusta pensar en cómo se pudieron sentir las personas que vivieron la ¨primicia¨ de ciertos inventos que hoy día son objetos tan cotidianos como indispensables. Cómo reaccionarían ante la aparición de aquellos desconocidos artilugios que cambiarían sus vidas en ciertos aspectos, sin duda también se daría el caso en el que no se vieran estas novedades con buenos ojos, aunque lo que hoy nos ocupa se trata, precisamente, de “curar” la vista.

 
"Que Santa Lucia te conserve la vista" este dicho popular está asociado al culto de la Santa patrona de los ciegos, los oftalmólogos y las modistas (ya que de ellas se decía que se quemaban la vista cosiendo a luz de las velas). La imagen representa a la perfección la gran preocupación que siempre ha existido por mantener la salud de los ojos. Capilla de la Fundación Vega, 2014. Fotografía: Covadonga Miravalles.


Hace algo más de un año que empecé a indagar sobre el tema de las gafas, creo que fue poco después de volver a leer la maravillosa novela de Umberto Eco “El Nombre de Rosa” en la que su principal protagonista Fray Guillermo de Baskerville, guarda celosa y recelosamente un par de estos artefactos “oculi de vitro cum capsula”, que si bien se trataban de un inestimable tesoro para este sabio monje, no desconocía que podrían desprender cierto olor azufrado en algunas parosmiosas narices.

 
Un diablo con anteojos, esta imagen del s.XVI tal vez sea una representación de Titivillus, puesto que además de las gafas lleva un saco a sus espaldas que es un atributo de este ser que se encargaba de llevarse los errores de los amanuenses y por los que deberían rendirle cuentas. Vidriera de la Iglesia de St. Mary de Fairford, Gloucestershire. Datada entre 1510 y 1515. Imagen tomada del Corpus Vitrearum Medii Aevii, disponible online aquí.

Fue entonces cuando algunas cuestiones comenzaron a rondarme: desde cuándo se utilizaban las gafas, qué pensaba la gente sobre ellas cuando aparecieron, cómo fueron evolucionando… Según fui avanzando en mi pequeña investigación he de confesar que verdaderamente me sorprendieron algunas respuestas, de tal forma me atrapó este tema que llegué a dedicar largas horas de mi tiempo libre a seguir indagando, porque, además, a cada paso que avanzaba nuevas preguntas surgían: por qué son objetos arqueológicos de tan escasa presencia, cómo podemos rastrear su historia, habrán pasado estos artefactos frecuentemente desapercibidos entre otros objetos…


Estas simpàticas miniaturas de pequeños seres que se asoman muy serios con sus anteojos aparecen en las orlas del manuscrito francés del s.XV en pergamino de la Boldeian MS. Douce 80. Imagen tomada del album de Flickr de Peter Kidd aquí.


Al empezar esta andadura uno de mis primeros pasos fue la siempre esperanzadora búsqueda por internet, donde felizmente encontré una rigurosa y extensa fuente de información en la página web del Conservador Dr. David A. Fleishman: http://www.antiquespectacles.com/.

En esta web encontré muchas respuestas. Amablemente el Dr. Fleishman aceptó mi colaboración para traducir uno de los apartados de su web en el que se referencian las primeras evidencias arqueológicas halladas hasta hoy de estos artefactos, podeís acceder a su conteindo aquí.

Detalle de la obra del extraodinario artista Jan van Eyck (h.1390 - h.1441) "Madonna des Kanonikus" de 1436, óleo sobre tabla. Imagen tomada de wikipedia aquí.

Tras este primer acercamiento he de reconocer que me quedó un sabor agridulce, pues pude comprobar que no había ni un solo ejemplar arqueológico procedente de España. Aunque es cierto que sigo a día de hoy tratando de localizar en algún museo o institución española alguna evidencia de anteojos primitivos, y tengo la convicción (o esperanza)  de que alguno ha debido llegar a nuestros días, quizás en algún rincón de una vitrina o durmiente en alguna caja de depósito permanece alguna muestra de estos artefactos... Si bien he visitado centros especializados en óptica y contactado con algunas instituciones he de deciros que de momento nada. 

 
Anteojos hallados en las excavaciones arqueológicas de Trig Lane, Londres.  Es habitual encontrar los anteojos fragmentados y sin los vidrios. Imagen tomada del blog de The Syon Abbey Society aquí.


Tampoco pierdo oportunidad de comentarlo con colegas que trabajan en zonas susceptibles de contener este tipo de objetos! Tal vez en algún trabajo de restauración de una Iglesia, al mover algún retablo, sillería, suelos… tal vez puedan recuperarse algunos de estos ejemplares, pero que no queden en el anonimato pues es de gran  interés poder situar en la historia tan maravilloso invento que al igual que nos devolvió la luz, debemos nosotros sacarlo de las tinieblas.

En la Biblioteca de Universida de Freiburg (Ms. L 64) se conserva un excepcional breviario cisterciense, datado en la segunda mitad del s.XV cuya tapa delantera ha sido trabajada para albergar unas gafas. Imagen tomada del blog de Histoire du Livre por Frédéric Barbier aquí


BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DE ESTUDIO:

Web del Dr. Fleishman aquí
Artículo sobre evidencias arqueológicas de lentes de la Syon Abbey Society aquí
Sobre la invención de los anteojos del College of Optometrists aquí.
 
La obra más completa que he podido consultar editada en español es la siguiente:
BORJA DEVESA, JOSÉ MIGUEL “Historia gráfica de la óptica”, Editorial JIMS, Barcelona, 1989.



Recopilación imágenes de anteojos antiguos en mi tablero de pinterest aquí.

Otras obras que me encantaría consultar:
POULET, W. “Atlas on The History of Spectacles”, Wayenborgh, 1978.
Nota: W. Poulet es el pseudónimo que adpotó Jean-Paul Wayenborgh ppara escribir esta obra en la que presenta más de 2000 muestras de anteojos antiguos de la Colección Zeiss en Almania, la Hallauer en Suiza y la de Pierre Marly (ahora llamada Essilor).
DE LOTO, ENRICO. “Storia e technologia degli occhialli” Ed. San Marco, 1966.
ORR, HUGO. “Illustrated History of Early Antique Spectacles”, Kent, 1985.


Cuando escribí este pequeño artículo aún no había sucedido la triste pérdida de Umberto Eco, D.E.P.
Desde aquí mi humilde homenaje a su memoria.
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7.11.15

VOCABULARIO (I): RECLAMOS, SIGNATURAS Y REGISTROS



Durante todos los años que llevo estudiando el mundo del libro me encuentro muy a menudo con una difusa terminología, tanto por la multiplicidad de vocablos para un mismo concepto, como por la ausencia total de una acepción en castellano para definir algo concreto. Sin otro ánimo que el de recopilar y divulgar, a partir de bibliografía especializada, algunos de estos términos que pueden generar ciertas dudas comienzo con esta serie de publicaciones que recogeré bajo la etiqueta “Vocabulario”.

Empiezo con tres términos que, si bien en absoluto son de los más problemáticos, creo que si merecen ser presentados aquí, estos son los siguientes:

Reclamo – Signatura – Registro

Las definiciones están focalizadas al aspecto formal del libro impreso, aunque pueden aparecer breves referencias a los manuscritos. Para una mejor comprensión he buscado imágenes que ilustren, al menos en parte, las definiciones a continuación presentadas. 

También he querido incluir la traducción de los mismos en inglés (En), francés (Fr) e italiano (It) y están referenciadas en la web Vocabulaire Codicologique, de gran interés y utilidad para estos casos. Me gustaría mucho añadir los términos en alemán, así que os animo a contribuir.

Aunque hablaremos más adelante sobre el tema quiero aprovechar y resaltar ahora el magnífico trabajo de recopilación y estandarización de terminología para la descripción de encuadernaciones que ha llevado a cabo la Universidad de Londres en su proyecto Ligatus. Sin duda, un ejemplo a seguir, y que ojalá algún día podamos ver cristalizado en algún proyecto paralelo para nuestro idioma.

Vuestras dudas, sugerencias y por supuesto correcciones serán bienvenidas… ¡Titivillus se pasea a menudo por aquí!

LOS RECLAMOS


Es: reclamo, En: catchword, Fr: réclame, It: richiamo

Consisten en una palabra o sílaba que se colocaba en el margen inferior de una página y correspondería a la primera palabra de la página siguiente (Eroles, 1981).
En paleografía su denominación se refiere a letras, números romanos o la combinación de ambos con los que se señala cada uno de los cuadernillos de un libro para asegurar su correcto orden (Geldner, 1998).

Familiarium Colloquiorum de Erasmo de Rottedam. Libro impreso en 1521 por Ioannem Knoblouchiu en Augsburgo. Colección Privada. Aquí se puede apreciar perfectamente como en el margen inferior se imprime la primera palabra del texto de la siguiente página. En la página de la derecha también aparece una signatura.


Su uso facilitaría al encuadernador la tarea al juntar los folios de un libro y también se ha referido que podía ayudar en la lectura aunque este punto es bastante dudoso (Geldner, 1998).
Aparecen en documentos manuscritos del s.XI,  siendo muy aislado su uso en la época carolingia.
En el libro impreso se tiene su ejemplo de uso más antiguo, conocido hasta hoy, en el “Annales” de Tácito, impreso en Venecia hacia 1470 por Wendelin Von Speyer.
Fueron más populares entre los impresores italianos en la época incunable. (Eroles, 1981)
Mediante el uso de las signaturas y la foliación los reclamos fueron perdiendo por completo su valor práctico.

VOCABULARIO ASOCIADO:
Reclamos de página
Reclamos impresos
Reclamos de hoja

RECORDAR:
*Primeros reclamos impresos desde 1470.

OTROS SIGNIFICADOS:

Sg. Eroles, 1981, p.280: “Son llamados también reclamos los signos de las correcciones tipográficas marcados en las pruebas. Los reclamos se emplearon hasta finales del s.XVIII”.    
  

LAS SIGNATURAS


Es: signatura, En: quire-signature, Fr: signature, It: segnatura

Son unas marcas formadas por letras o números que se ponen en el margen inferior de la primera página de cada cuadernillo impreso y que sirven para guía del encuadernador (Eroles, 1981). Con este fin también se utilizaron los reclamos o la foliación y es frecuente encontrar los tres elementos juntos (Geldner, 1998).

En este precioso libro impreso 1518 por Ioannis Tacuini en Venecia que contiene varias obras, como esta que inicia el libro el Beathus Rhenanus de Séneca, vemos al pie del texto de la página de la derecha la signtaura resaltada en un círuclo verde (a2) así como un reclamo en un círculo azul. Otro detalle de este ejempar es la censura parcial en la página de la izquierda donde han tachado el título Moriae enconium de una obra de Erasmo, proximamante en otra entrada hablaremos más en profundidad sobre las censuras. El libro conserva una secilla encuadernación de papel que nos trae la oportunidad para otro artículo de hablar detenidamente sobre su estructura y el valor histórico que aporta la conservación de este tipo de encuadernaciones para la historia del libro. Colección Privada.

Se sabe que en las impresiones más antiguas de Maguncia y Bamberg se utilizaron signaturas manuscritas, pero la mayoría fueron eliminadas al igualar los cortes del libro. 

Pronto se pasó a su aplicación impresa, por razones prácticas. Parece que el primer maestro tipógrafo que imprimió signaturas fue Albert Pfister en Bamberg, al que le siguió Johann Koelhoff der Ältere, de Lübek impresor en Colonia (1472) que pudo haber trabajado anteriormente en Venecia con Wendelin Von Speyer. Pronto les siguieron otros impresores, sobre todo en países de habla alemana, desde 1472 en Espira, desde 1474 en otras ciudades alemanas y el norte de Italia y desde 1476 en París.

Pero en el norte de Italia, sobre todo en Milán, en la primera época no era frecuente la técnica de imprimir las signaturas en la prensa junto con la composición, sino que se estampaban a mano posteriormente. También el libro “Speculum historiale” de Vincentius Bellovacensis (Vicente de Beauvais), impreso en Estrasburgo en 1473 por Johannes Mentelin tiene las signaturas estampadas con esta técnica. (Geldner, 1998)

Las primeras se hacían solo con letras, de la siguiente forma:
            A, B, C, D, E, …
            A, Ai, Aii, Aiii, a, ai, aii, aiii, b, bi, bii, biii, …
            ai, aii, aiii, Bi, Bii, Biii, Ci, Cii, Ciii, … 

Signtaruas de la obra de Ioannis Basadona De veriori mortalium, impreso en 1518 por Ioannis Tacuini en Venecia. Colección privada.


RECORDAR:

*Primeras signaturas impresas desde 1472, formadas solo por letras.

*Anteriormente se emplearon de forma manuscrita, quedan escasas evidencias.

*En la primera época pueden aparecer estampadas de forma manual.



OTROS SIGNIFICADOS:

Sg. Eroles, 1981, p.294: “Señal formada por letras o números con que se marcan los libros o documentos para ser clasificados y por medio de las cuales se sabe su situación en una biblioteca o archivo”.

LOS REGISTROS


Es: registro, En: collational note, Fr: collation, It: collazione
 
Al final de una obra se podía incluir una referencia a las signaturas utilizadas en todo el libro, los reclamos o el número de folios de cada cuadernillo. Este sistema era un medio auxiliar que podía servir tanto para la comprobación de la integridad de un ejemplar, útil para el encuadernador y el vendedor, como para un rápido cálculo de la extensión de la obra, práctico para el comercio o trueque de libros. Este último empleo se convertiría en el objetivo más importante del registro (Geldner, 1998)  quedando progresivamente desplazado por el uso de la foliación y paginación. También se pueden considerar como un antecedente de los índices.

Libro impreso en 1489 por Eucharius Silber en Roma. Determinationes magistrales contra conclusiones Joannis Pici Mirandulae de Pedro Gracia.Colección privada.

Existen diferentes sistemas de registro así como gran variedad de denominaciones según el impresor:


            Tabulae rubricarum
            Registrum operis
            Registrum chartarum
            Registrum foliorum
            Registrum quaternorum
            Registrum quinternorum
Tabula chartarum secundum    ordinem ponendarum
            Ordo chartarum
            Numerus et ordo quaternorum
            Signa quinternorum
            Speculum presentis voluminis
            Examen voluminis
            Tabula foliorum
           


Los registros son característicos de los incunables y de algunos libros del s.XVI, disminuyendo su frecuencia según avanza el siglo. En la segunda mitad de este siglo y hasta el final tan solo quedan ejemplos testimoniales (Reyes, 1998, citado por Pedraza et al, 2003).

Parece que la inclusión de la primera palabra de cada cuadernillo al final de la obra o registro de reclamos comienza a verse ya en 1467 y se populariza en 1474. 

Es notable la simplificación que adquiere el Registrum cuando pasa de referir la primera palabra del cuaderno (o reclamo) a indicar la signatura de los cuadernillos. Se consigue la misma información economizando tiempo y espacio en el proceso de impresión.

En 1483 el impresor Hermann Liechtestein afincado en Italia parece ser el primero en utilizar un registro que incluye únicamente las signaturas junto con la información del tipo de cuadernillo en cada caso, si se trataban de quiniones, cuaterniones o terniones (quinternus, quaternus, ternus). Este método era más sencillo y cumplía plenamente el objetivo de ofrecer una rápida visión sobre el conjunto para comprobar tanto la integridad de la obra como su extensión. A pesar de su eficacia, este sistema no llegó a ser predominante en las dos últimas décadas del s.XV en Italia. En 1487 Johannes Rubeus en su edición italiana de la Biblia simplifica aún más este mismo sistema, indicando el número de cuadernillos de cada tipo que hay en vez de enumerarlos uno a uno: In questa opera sono quinterni quarantecinque e carta una (Geldner, 1998).

De dignoscendis hominibus de Petrus Mantis. Impreso en 1492 por Antonius Zarotus en Milán. Este sistema de registro combinado de signaturas y cuadernillos sería un buen ejemplo de tipo más eficaz y simplificado de los que se habían desarrollado. Colección privada.


En Italia no se impuso ninguna uniformidad en la redacción del registro. Los impresores en Francia y España se ajustaron al modelo Italiano.

VOCABULARIO ASOCIADO:

Registro de reclamos o de primera palabra de cuadernillo

Registros de signaturas

Registros de tipo de cuadernillos

Registros combinados


RECORDAR:

*Hay diferentes sistemas de registro y gran variedad en su denominación.

*Los primeros aparecen desde 1467 y son más extensos.

*No hay uniformidad en su uso, múltiples variantes.


OTROS SIGNIFICADOS:

Seg. Eroles, 1981, p.281: “Libro a manera de índice en el que se apuntan noticias y otros datos diversos. # Cinta u otra señal que se pone entre las hojas de un libro para facilitar su consulta o lectura. # Exacta correspondencia de las líneas de un pliego impreso con las del dorso”


BIBLIOGRAFÍA

EROLES, Emili. Diccionario Histórico del Libro. Editorial Millá, Barcelona, 1981.

GELDNER, Ferdinand. Manual de incunables. Editorial Arco Libros, Madrid, 1998.

OSTOS, Pilar; PARDO, Maria Luisa y RODRÍGUEZ, Elena E. Vocabulario de codicología. Editorial Arco Libros, Madrid, 1997.

PEDRAZA, José Manuel; CLEMENTE, Yolanda y DE LOS REYES, Fermín. El libro antiguo. Editorial Síntesis, Madrid, 2003.

WEBS DE INTERÉS

Vocabularire codicologique: www.vocabulaire.irht.cnrs.fr

Ligatus Bookbinding Glossary: www.ligatus.org.uk

27.9.15

SOBRE LIBROS Y ARTEFACTOS FOTOGRÁFICOS ANTIGUOS




Hola amig@s, 

Cada año es para mi motivo de satisfacción el acercarme a las Ferias de Antigüedades. Disfruto perdiéndome entre los pasillos que componen los diferentes puestos y donde  se pueden encontrar  una gran variedad de objetos curiosos, nostálgicos, desconocidos, bellos, extraños, incluso algunos algo aterradores...

Encontré en una de estas ferias una pieza que en seguida captó mi atención. Pude identificar de inmediato que se trataba de algún artefacto empleado en la fotografía antigua, aunque desconocía cuál era exactamente su función. 


Al llegar a mi despacho, busqué en mi biblioteca alguna pista sobre este objeto, investigué entre mis libros sobre historia de la fotografía, también en internet, tratando de obtener más información, pero no conseguí más datos. Por suerte, tengo una buena agenda a la que acudir en estos casos y mi colega Clara María Prieto de la Fuente, especialista en fotografía, en seguida me puso sobre la pista que necesitaba, no solo me confirmó que efectivamente era un utensilio empleado antiguamente en fotografía sino que también me explicó de qué se trataba: era un chasis. Además de esta valiosa revelación, recibí unas preciosas imágenes de un antiguo laboratorio fotográfico en el que sobre una silla se pueden ver amontonados varios de estos artefactos.

Taller del fotógrafo Eugéne Atget.
Detalle de los chasis sobre el taburete.

Se trata del atelier de Eugéne Atget (1857-1927), un maravilloso fotógrafo francés y también estoy agradecida a Clara por habérmelo descubierto.

Una vez satisfecha mi curiosidad, continué con otras labores dejando a un lado mi preciada adquisición. Hasta que, recientemente, me topé de nuevo con el curioso objeto, aunque esta vez en un libro. Como os podréis imaginar una de mis principales aficiones son los libros antiguos, y un domingo, rebuscando en un mercadillo, me encontré de frente con la traducción de la obra de Muffone “La Fotografia. Manual para aficionados”, dándose la casualidad que precisamente lo abrí por la página donde se reproduce en un grabado uno de estos chasis. 



 

El ejemplar que conseguí es la segunda edición de la obra, de 1914. Conserva la etiqueta de la librería Santiago García, detalle que me encanta!

De esta manera fortuita pude ampliar la información. El artefacto que yo había comprado es un chasis doble, aunque también los había sencillos eran los primeros los que más abundaban, dada su mayor utilidad. Se construían con diferentes materiales como madera, cartón, tela y lámina metálica. Los fotógrafos fueron realizándoles múltiples variaciones en su diseño, siempre persiguiendo evitar las filtraciones de luz, aunque con el uso siempre acababan siendo inevitables.


Los chasis se empleaban en las antiguas máquinas fotográficas de caja de fuelle, para exponer a la acción de la luz la capa sensible.


El chasis sustituiría al vidrio esmerilado y consiste en una cajita muy delgada donde se encierra la placa sensible, de modo que alzando una puertecilla corredera, quedaría impresionada por la luz, y al cerrar de nuevo esta puertecilla se puede sacar de la cámara y cambiar por otro.
Toda cámara tendría dos, tres, seis o más chasis dobles, que si no estaban hechos de manera muy precisa, eran causa de grandes desdichas para el fotógrafo aficionado. 



Gracias a Clara Mª Prieto por su colaboración y os animo  a participar con vuestros comentarios.

Hasta pronto!

BIBLIOGRAFÍA

MUFFONE, G.: La fotografía. Manual para aficionados. 2ª Edición, Barcelona: Gustavo Gil, 1914, 446p.

Web de Clara María Prieto de la Fuente:  http://claramprieto.blogspot.com.es/

Sobre Eugéne Atget y su obra:
https://es.wikipedia.org/wiki/Eug%C3%A8ne_Atget 
http://www.espritsnomades.com/artsplastiques/atget/atget.html
http://www.bourdelle.paris.fr/es/exposicion/dans-latelier-du-photographe